El adiós de las 12

El adiós de las 12Mauricio, un niño de tan solo 14 años llegó al hospital de su ciudad luego de que padeciera una extraña enfermedad, la cual le impedía comer cualquier tipo de alimento, debido que rápidamente lo vomitaba.

En el hospital estuvo internado ocho días, en donde no pudo recibir ningún tipo de alimento, debido que no asimilaba los nutrientes de los alimentos que ingería a través de diferentes métodos, lo que logró que su estado se agravara notablemente, por lo que su cuerpo comenzó a marchitarse y su cara mostraba claros signos de que nada venía bien.

El niño estaba harto de lo que le estaba sucediendo, ya que nadie sabía qué es lo que le ocurría, a pesar de que muchos hablaban de que se trataba de un simple envenenamiento. El niño se sentía culpable de no poder hablar con su primo, debido que el no se encontraba en la ciudad, y le había prometido que iría a visitarlo para jugar al fútbol esa semana, por lo que a cada instante preguntaba si sabían algo de su primo.

El primo le había regalado un reloj que Mauricio llevaba a todas partes, pero en un cierto momento decidió quitárselo frente a su madre, y le colocó la alarma para que sonara exactamente a las 12 del mediodía, que serían dentro de media hora. Al reloj lo colocó en la mesa que se encontraba al lado de la cama, y estuvo hablando con su madre acerca de diferentes temas hasta que se quedó dormido.

Al llegar las 12 del mediodía, el primo de Mauricio que hasta el momento no sabía que su primo estaba en un estado muy delicado, escuchó las campanas de la Iglesia de su pueblo, y vio correr una pelota por el medio de la calle, pero no vio a nadie en el lugar, por lo que decidió jugar solo con esa pelota recordándolo a su primo que no había cumplido su promesa de ir a visitarlo para jugar al fútbol.

Mauricio había fallecido luego de que comenzara a sonar la alarma de su reloj.

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